5 cuestiones a plantearte antes de iniciar un proyecto

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Hace unos días tuve el placer de ser invitado a la IV Jornada sobre la Experiencia de Usuario que organiza anualmente la Universitat Oberta de Catalunya y que en esta edición se ha centrado en el diseño para tablets.
Este hecho me ha motivado a iniciar una serie de artículos en los que quiero adentrarme en unos conceptos aún hoy muy ignorados pero que están cobrando cada vez más relevancia en el reñido panorama de las aplicaciones: la usabilidad y la experiencia de usuario.

Este primer artículo habrá a quien le pueda resultar demasiado básico. Pero no por ello es menos importante. Y es que en mi experiencia he comprobado como en muchas ocasiones se pierde de vista la esencia de cualquier aplicación: su uso. O el sujeto de este uso, el usuario.

Comencemos por una verdad que cuanto antes asumas mejor: si al usuario le cuesta usar tu aplicación, simplemente dejará de usarla. Y probablemente usará otra.
Y es que hoy en día, con más de 100 millones de webs(1) y cerca de 700.000 apps solo en Android(2), es muy difícil que estés ofreciendo algo al usuario que éste no pueda obtener por otra vía. De hecho, puedes sentirte afortunado si Google no está ofreciendo ya lo que mismo que ofreces tú (aunque tarde o temprano lo hará, dalo por hecho). Así que una buena facilidad de uso (es decir, una buena usabilidad) puede resultar el factor diferenciador entre una aplicación de éxito y el resto de aplicaciones (que el usuario percibe como una gran masa de aplicaciones inútiles).

Es por ello que el afrontar un proyecto interactivo (ya sea aplicación web, móvil, tablet, smart-tv, etc…) es una cuestión para nada trivial. Una aplicación que pretenda ser usada ha de ser definida en función del usuario que la va a usar. Es lo que se conoce como diseño centrado en el usuario (user focus design en inglés). ¡Pero que nada tiene que ver con el diseño gráfico!
Es habitual escuchar al cliente decir “quiero una aplicación para iPad”, “necesito una aplicación para Android” o el terrible “quiero una aplicación web responsive que se pueda usar bien en cualquier aparato” (¡horror!). Y esto es, en muchos casos, comenzar la casa por la fachada, por así decirlo. Ya que en muchas ocasiones las pretensiones del cliente para su proyecto no reflejan las necesidades reales del usuario. En marketing se refieren a este defecto como “miopía de producto”.

Para evitar esto, te propongo que consideres cinco cuestiones clave que te ayudarán a afrontar tu proyecto desde una perspectiva mucho más adecuada para tu usuario final, evitando así desarrollos innecesario, optimizando recursos y consiguiendo un rendimiento más eficiente para tu inversión.

 

1. ¿Qué quiero conseguir con mi proyecto?

Aunque hablemos de diseño centrado en el usuario, obviamente la base sobre la que plantear el proyecto será lo que quieras conseguir con él.
Así pues, es importante tener claro cual es el objetivo de tu proyecto: ¿Quieres vender una aplicación? ¿Ofreces un servicio gratuito, freemium o con micro-transacciones? ¿Lo que quieres es una tienda online? ¿O la aplicación será un complemento para tu negocio?

 

2. ¿Quiénes van a ser mis usuarios?

Es importante estrechar el cerco lo máximo posible entorno al usuario que realmente va a usar tu aplicación. No vale eso de “quiero que la pueda usar cualquiera”. Has de ser consciente que el perfil del usuario que la usará es mucho más reducido. Así que aprovéchalo y concéntrate en ése.

 

3. ¿Cómo acceden a la información mis usuarios?

Conociendo a tu usuario conocerás sus hábitos de consumo. Y es importante definir el cómo tus usuarios acceden a la información tipo porque ésto permitirá que tu aplicación se adapte a él. A investigar: Cuánto tiempo dedica, cómo lo hace, dónde lo hace, de qué dispositivos dispone…

 

4. ¿Qué contenido o servicio va a ofrecer mi proyecto?

Sí, hace tiempo que tuviste tu idea (una excelente idea, por supuesto) y obviamente sabes qué es lo que quieres ofrecer. Pero llegados a este punto, vulvetelo a plantear teniendo en cuenta las cuestiones anteriores. Te darás cuenta que tu excelente idea probablemente se pueda optimizar para acercarla más a tus objetivos y a tu usuario y obtener así un mejor resultado.

 

5. ¿Qué plataforma se adapta mejor a mi proyecto?

Bien. Ahora que ya has repasado qué es lo que quieres conseguir, a qué perfil de usuario te quieres dirigir, cómo se comporta ese usuario objetivo y qué es lo que le vas a ofrecer, es hora de plantearte cómo se lo vas a ofrecer.
Puede que ahora te des cuenta que la aplicación para iPad que tenías en mente no sea lo más adecuado para llegar a tu público. O te has reafirmado en que una web es el mejor medio para ofrecer tus servicios.
En cualquier caso, las alternativas disponibles aquí son muy variadas e intentaré profundizar en ellas en un futuro artículo. No obstante, con la información recabada tras estas reflexiones iniciales, puedes ponerte en manos profesionales con mayores garantías de que lo que vas a obtener estará ajustado a las necesidades reales de tu proyecto. Y, sobretodo, estará ajustado a las necesidades reales de tu usuario.

 

(1) http://www.worldwidewebsize.com/
(2) http://www.appbrain.com/stats/number-of-android-apps

{ Ezequiel }
Frontend Ninja en Factorsim. CSS3, jQuery & Rock n' Roll.

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