iBeacon: ¿qué es?, ¿para qué sirve?

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A mediados de 2013, con la presentación de iOS7 (el sistema operativo móvil de Apple) la compañía también introducía de manera fugaz una nueva tecnología, que denominaron “iBeacon”.

Pasó de manera bastante inadvertida, pero su potencial es más que notable y estamos convencidos de que pronto su uso se extenderá en ámbitos bien diversos. Hoy aprovechamos la ocasión para explicar qué son, para qué sirven, cómo funcionan y dónde se están utilizando.

Logotipo tecnología iBeacon

Logotipo tecnología iBeacon

¿Qué son?

Los iBeacon son unas pequeñas balizas que emiten una señal constante. Para ello utilizan Bluetooth de baja energía (BLE o 4.0).

Estos dispositivos funcionan, por lo general, con una pila de botón y pueden llegar a tener una autonomía de hasta 2 años (dependiendo del uso y del fabricante).

Eso es todo, no reciben datos, no envían datos, únicamente emiten una señal. Por ese motivo, pese a ser una tecnología creada por Apple, los iBeacon se entienden con dispositivos que funcionen con cualquier SO. Siempre con el requisito de que estos dispongan de Bluetooth 4.0.

Existen multitud de empresas que comercializan estas balizas, los precios varían, pero por lo general están en torno a los 30€  por unidad. Por otra parte, también es posible configurar nuestro teléfono con BLE para que éste funcione como un iBeacon.

Baliza comercializada por Estimote

Baliza comercializada por Estimote

¿Cómo funcionan?

Cada baliza tiene al menos 3 parámetros configurables. Generalmente se usan como mostramos a continuación, pero estos pueden variar según las necesidades de cada proyecto u organización:

  1. UUID: se utiliza el mismo para identificar todas las balizas de un recinto.
  2. Major ID: identifica las balizas de una misma habitación, sección…
  3. Minor ID: identifica un objeto.

La zona que la señal de un iBeacon cubre puede llegar a configurarse hasta 70m de radio, según el espacio en que se coloque y la marca de la baliza.

A esta zona, se le denomina “zona de influencia” y puede configurarse en tres tramos, según la distancia:

Funcionamiento iBeacon

Pero el potencial de los iBeacons no está en las balizas en sí, sino en cómo se programa el receptor, es decir; el dispositivo móvil. Ya hemos dicho que esta tecnología no envía contenido, sino que únicamente emite una señal que funcionará como trigger. Es necesario desarrollar una app que entienda estas señales y que sepa qué hacer cuando entra en cada una de las zonas de influencia de los iBeacons.

¿Para qué se pueden utilizar?

Como veremos a continuación, se han desarrollado aplicaciones que hacen una gran demostración de ingenio a la hora de utilizar estos pequeños dispositivos:

Promociones en comercios

Imagina que estás paseando cerca de una cafetería y justo en ese momento recibes una notificación en tu móvil que te invita a probar una nueva bebida o que te ofrece un código de descuento en tu próximo café.

Compliquémoslo un poco, ahora imagina que has entrado en la cafetería y que quieres realizar tu pedido pero hay mucha gente esperando. Resulta que el establecimiento acepta pedidos a través de su app y que cada zona del recinto tiene un iBeacon instalado. De esta manera al pasar por delante de las bebidas, por ejemplo, en tu pantalla se mostrarán todas la que la tienda ofrece, el precio, el valor nutricional… y te dará la opción de comprarlas.

Puede parecer complicado, pero es posible gracias a los iBeacon y ya se está empezando a utilizar en el sector retail.

Usuario recibiendo notificaciones gracias a los iBeacons

Rutas guiadas en museos y centros culturales

Otra aplicación que está teniendo gran éxito y que resulta realmente creativa, es la de sustituir las guías en papel o las audioguías por una experiencia que sea más contextualizada y dinámica. ¿Nunca os ha pasado que habéis ido a un museo, habéis usado una audioguía y esto os ha hecho detener un poco más de tiempo en alguna exposición y a partir de aquí habéis pasado a estar “desincronizados” durante el resto de la visita?

Volvamos a hacer uso de la imaginación: vamos a visitar un museo, pero no somos grandes expertos en arte y nos gustaría poder tener más información para comprender mejor qué estamos viendo. El museo previamente ha instalado balizas que identifican cada parte de la exposición y cada obra de arte. Por lo tanto, si nos bajamos la app que el museo ha creado, cuando estamos delante de cada cuadro recibimos información adicional. Puede ser una sugerencia para ver otra obra del mismo estilo, datos sobre el autor, información sobre el trazo utilizado…

La gran innovación es que esta información será contextualizada, es decir, siempre hará referencia a lo que estamos viendo y eso nos permitirá explorar libremente el museo.

En el museo belga Rubens House ya se está planteando utilizarlo como se puede ver en el siguiente vídeo:

Apple iBeacon technology applied to classical art in Antwerp Museum from ProphetsAgency on Vimeo.

Posicionamiento en interiores

Cierto, los iBeacon no emiten ni reciben contenido. Entonces… ¿cómo nos va a posicionar en un lugar determinado?.

Un único iBeacon no nos servirá, pero volvamos al museo del anterior punto, en el que hay instaladas un buen número de balizas.

Si la app incorpora un mapa del museo es posible determinar, según la intensidad de las señal que el móvil está recibiendo de las diferentes balizas, la posición del usuario mediante triangulación. La señal puede variar por factores ambientales, distribución, etc. Para minimizar el margen de error, es necesario que la zona esté cubierta por la señal de diversas balizas.

¡Mucho más!

Esto es sólo un ejemplo de lo que ya se está haciendo. Pero la utilidad de los iBeacons alcanza tan lejos como nuestra imaginación. Juegos, marketing, educación, comercio… ¡Las opciones son infinitas!

Conclusiones

Como siempre, algunos ya han alzado la voz crítica aseverando que es una tecnología intrusiva y que nuestra privacidad va a estar en entredicho.

 ¿Es intrusiva? Bien, depende. Primero, para recibir notificaciones tienes que haber descargado una app determinada y darle permisos de localización. Segundo, tienes que pasar por la zona de influencia de los iBeacon que esa app entiende. Suponemos que si un usuario instala una aplicación es porque está de acuerdo en recibir estas notificaciones, de lo contrario, siempre puede revocar estos permisos en su teléfono.

¿Peligra nuestra privacidad? Los iBeacon no envían ni reciben datos, pero nuestros teléfonos sí. Una app puede desarrollarse para detectar cuánto tiempo pasa un usuario dentro de una zona de influencia, detectar cuántas zonas ha visitado, etc. Estos datos generalmente se utilizan para estudios de mercado y son anónimos.

No es una cuestión nueva con la aparición de los iBeacons, este debate es mucho anterior. El mismo problema existe con las tarjetas cliente, que permiten al comercio saber cuánto gastas, con qué frecuencia compras, etc.

iBeacon es una tecnología poco explorada, pero en un futuro próximo estará muy presente en nuestro día a día.

Es innegable que los dispositivos móviles han cambiado la manera en la que interaccionamos con el mundo. Cada vez más, estamos utilizando nuestro teléfono para resolver tareas cotidianas, para socializarnos, para obtener información…

Estas balizas no hacen más que contextualizar la información que recibimos, para que ésta resulte de interés en un momento y en un lugar determinado. Puede parecer poco, pero es un gran avance.

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