Digital Revolution. Exposición en el centro Barbican (Londres)

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Escuchar música, hacer la compra, ver la tele, viajar, visitar un museo… Es obvio que la evolución digital ha cambiado la manera en que entendemos y experimentamos actividades tan normales como estas. Pero ¿cómo hemos llegado a esta realidad?, ¿y hacia donde puede evolucionar? A estas dos preguntas trata de dar respuesta una exposición que visité este verano en el Centro Barbican de Londres: Digital Revolution.

Cuando llegué al Barbican mis expectativas no iban más allá de visitar una sala en la que jugar a los videojuegos de mi infancia y entender la historia digital a través de imágenes, vídeos y textos. Como podéis imaginar, si escribo este post es porque la realidad superó con mucho mis expectativas. Muchas veces, al visitar una exposición, eres un agente externo cuya única función es la de observar. Ves una pieza de arte o una muestra de algún elemento histórico, lees la descripción y te vas a casa sabiendo algo más (o no). Afortunadamente, desde hace ya algún tiempo, muchas exposiciones intentan integrar al visitante de manera que no solamente comprenda su concepto, sino que forme parte de él. Sin duda, Digital Revolution lo consigue desde el momento en que te acercas a comprar tu entrada y te encuentras unas serpientes robóticas con las que puedes interactuar. Al acercarme a ellas entendí que sus movimientos dependían de los míos y de los de otro chico que estaba cerca e intentaba tocarlas. Realmente, no necesité mucho más que esa “introducción” a la exposición para comprender de qué iba todo aquello. La evolución tecnológica, respondiendo a las necesidades físicas y expresivas del ser humano, ha llegado tan lejos que la interacción entre hombre y máquina es posible. A partir de ahí, ¡a disfrutar de la exposición!

Toda la exposición se centra en la evolución tecnológica que se ha desarrollado alrededor de múltiples formas de expresión artística. La primera de las salas de la exposición, Digital Archeology, muestra los acontecimientos más relevantes de la historia de la evolución digital en una línea temporal que el visitante va recorriendo. De la narrativa de Pong a la de Angry Birds o de los efectos de Tron a los de Gravity, el visitante tiene la oportunidad de ver en una misma sala de qué manera han evolucionado los formatos y narrativas de la creación artística digital.

Digital Archeology Space. Barbican

La idea para esta sala nace del proyecto /Roots de Jim Boulton y Craig Blagg, que al establecer relaciones entre las creaciones más destacadas de la historia digital, la reescribe y ofrece una posible primera cuantificación de influencia de estas disrupciones. ¿Qué tienen que ver Pong, Toy Story y Wii Sports? La respuesta aquí.  Además de todo esto, poder jugar a Pac-Man, volver a ver aquella secuencia de Matrix o probar cómo era The Project cuando fue concebido en una misma sala es una experiencia muy emocionante. Sin duda, un espacio perfecto para nostálgicos. 

Todavía en el espacio Digital Archeology, el visitante comprende de qué manera el modelo comunicativo entre creación y usuario cambia. Se empiezan a mostrar los primeros proyectos en los que el usuario no era únicamente consumidor de contenidos, sino que empezaba a formar parte de ellos. Proyectos como Minecraft o The Johny Cash Project marcaron un antes y un después en el modelo narrativo digital por su manera de generar productos orgánicos en los que el usuario toma decisiones que repercuten en el producto final.

Personalmente, a nivel comunicativo, lo que más llamó mi atención en la exposición fue poder interactuar con Pinokio. Un guiño al mítico Luxo de Pixar y, sin duda, mucho más simpático que las serpientes robóticas de la entrada de la exposición.

Una vez el visitante se ha sumergido la temática de la exposición, comprende que la interacción con todas las obras de arte de la exposición dependerá de él mismo. Explicar en un post todas las experiencias de esta exposición es prácticamente imposible. La sala DevArt, por ejemplo, se dedica únicamente a presentar arte generado por código. Ver un deseo en forma de mariposas ante tus ojos, deconstruir mi imagen en forma de pájaros, interactuar con la luz y que ésta cambie de forma y color según tus movimientos, ser perseguido por los ojos de un mapping de Will.i.am (sí, cual Mona Lisa)…

Para que os hagáis una idea, la chica que me vendió la entrada me dijo que el recorrido de la exposición duraba una hora y media. Tres horas y media más tarde, tuve que salir de la exposición porque el hambre pudo conmigo. Realmente, podría haber estado allí todo el día. Interacción. Experimentación. Creación. Comunicación. Fue simplemente fascinante ver dónde el desarrollo tecnológico ha podido llegar únicamente en el campo de lo artístico.

natalia.casal@factorsim.com'
natalia
Project Manager en @factorsim. Hago malabares con contenidos y calendarios. No soy Community Manager.

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